Desde Colonia Almada, un pueblo de 350 habitantes, hacia el mundo: la revolución agropecuaria de Sebastián Viano

Desde Colonia Almada, un pequeño pueblo de 350 habitantes en la provincia de Córdoba, Sebastián Viano ha desarrollado un innovador equipo autónomo de erradicación de malezas basado en detección y pulverización selectiva. Su emprendimiento, nacido de la necesidad y el esfuerzo autodidacta, ha logrado reconocimiento en exposiciones agropecuarias de primer nivel y demuestra que la tecnología puede florecer en cualquier rincón del país.

De la necesidad a la innovación

Productor de toda la vida, Viano comenzó su proyecto hace cinco años con un sistema basado en sensores de color para detectar malezas. «Al principio, queríamos hacer algo para nosotros, para mejorar nuestro trabajo en el campo», comenta. Sin embargo, las limitaciones tecnológicas lo llevaron a explorar nuevas alternativas, encontrando en la inteligencia artificial y las cámaras de detección de imágenes la clave para mejorar su desarrollo.

«Nos tocó aprender de cero, meternos en el mundo de la programación y el hardware porque no conseguíamos desarrolladores que entendieran lo que queríamos hacer», recuerda Viano. «Hasta que logramos un prototipo funcional, que nos permitió detectar malezas con precisión y aplicar herbicidas solo donde es necesario, reduciendo costos y el impacto ambiental».

El apoyo del programa «CBA Vidriera Productiva»

Gracias al respaldo del Ministerio de Bioagroindustria de Córdoba a través del programa «CBA Vidriera Productiva», el proyecto de Viano pudo presentarse en eventos de gran relevancia, como AgroActiva y ExpoAgro. Estas ferias permitieron dar visibilidad a su trabajo, captar la atención de potenciales clientes y abrir nuevas oportunidades comerciales, incluso a nivel internacional.

«Sin esa ayuda, no habría sido posible estar en estas exposiciones. Nos permitió mostrar lo que hacemos y generar mucho interés», afirma Viano. «En ExpoAgro tuvimos una validación enorme. No solo la cantidad de gente que se acercó al stand, sino que logramos vender cinco o seis robots en el momento. Eso nos confirmó que vamos por el camino correcto».

Además, resaltó que la participación en estas ferias les permitió recibir consultas de potenciales clientes de Argentina y del exterior, especialmente de Estados Unidos. «Nos sorprendimos cuando vimos que gente de afuera estaba interesada en lo que hacíamos en nuestro pequeño pueblo. Nos hizo darnos cuenta de que la innovación no tiene fronteras».

El programa Vidriera Productiva no solo les proporcionó el espacio y la logística para participar en estos eventos, sino que también les dio acceso a una red de contactos y apoyo institucional clave para el crecimiento del proyecto. «Nos ayudaron a mostrarnos, y eso es clave para cualquier emprendimiento. Si la gente no sabe que existimos, no podemos crecer», destaca Viano.

La visita del Ministro Sergio Busso y equipo en Colonia Almada

El desafío de la robótica aplicada al agro

El equipo de Viano también trabaja en la aplicación de robótica para la optimización de procesos en el agro. Junto a su primo y un desarrollador especializado en software para plantas de áridos, han diseñado un sistema de mezcla automatizada de productos fitosanitarios para mejorar la eficiencia y seguridad en su aplicación. Además, han desarrollado un robot autónomo que busca maximizar la tecnología para pequeños y medianos productores, combinando accesibilidad, eficiencia energética y automatización.

«Nos propusimos diseñar algo que fuera accesible para el productor promedio. No queríamos hacer algo inalcanzable, sino que cualquiera pudiera beneficiarse de la tecnología», explica.

La validación obtenida en ExpoAgro y la demanda creciente confirman que la robótica y la inteligencia artificial en el agro tienen un futuro prometedor. Con planes de demostrar su tecnología en campo en los próximos meses y continuar perfeccionando su producto, Sebastián Viano y su equipo se perfilan como referentes de la innovación agropecuaria en Argentina.

«Nos dimos cuenta de que no importa de dónde vengas ni lo pequeño que sea tu pueblo. Si hay una necesidad y ganas de innovar, se puede hacer», concluye Viano. Su historia es un ejemplo de cómo la creatividad, la perseverancia y el acceso a programas de impulso emprendedor pueden transformar una idea en una solución concreta con impacto real en la producción agropecuaria.

Autor entrada: Eduardo Oyola

Vivo en la ciudad de Marcos Juárez y este es mi medio de comunicación además les cuento que trabajo sobre redes sociales para que sus empresas o negocios tengan visibilidad online. Si necesitan saber más y que trabajemos juntos, me pueden escribir a [email protected] Gracias !!!

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